Pensamiento vivo

 

“No fueron los académicos. No fueron los roedores de biblioteca los que incendiaron con su doctrina al mundo. Ni Fichte ni Kant han movido multitudes para bien de la humanidad. Pero en cambio, un hombre que cogía el látigo en medio del desconcierto de la gente mesurada que odia a los demagogos. Un hombre que se paseaba por el calvario haciéndose golpear las carnes sangrantes sin necesidad. Un hombre que gritaba que primero pasa un camello por el ojo de una aguja que un rico por las puertas del cielo. Un hombre que clamó y gritó e irrespetó a nombre de la justicia para que la justicia fuera respetada. ¡Ese divino hombre llena todo nuestro espíritu,  porque en él la idea no era lo que en estos oligarcas: simple mariposa de contemplación, sino fuego inundante que se desborda como un rio sobre el plano de la vida, para que los humildes tengan un puesto en ella y no sea todo de aquellos que los oprimen!”  

JORGE ELIÉCER GAITÁN